Un león que comenzó siendo un cachorro que prometía, pero que se ha convertido en el Rey de una camada huérfana de una agresividad y un hambre como el suyo.

Precisamente de Urzaiz, 129 goles en 419 partidos con la rojiblanca, Llorente tomó los movimientos de pivote y los mecanismos básicos en el juego de espaldas a la portería, determinantes para un futbolista de sus características físicas. San Mamés creyó en un delantero centro con planta de ariete a la vieja usanza (
CAPARROS LANZA A LLORENTE
Valverde le hizo debutar, con Clemente casi ni jugó, y con Sarriugarte y Mané nunca tuvo la confianza necesaria. Todo cambió con la llegada de Joaquín Caparrós. El técnico utrerano estudió detenidamente el juego que mejor le convenía y empezó un trabajo específico de recuperación que esta temporada ha dado sus frutos. Llorente ya se parece al gran jugador que todos vaticinaban que iba a ser en sus comienzos y, lo que es mejor, aún tiene un margen considerable de mejora.
El delantero navarro participa más en el juego; tiene más repertorio de movimientos, ya no es aquel futbolista predecible empeñado en marcar el gol del siglo en cada partido; ha ganado influencia; y su capacidad goleadora va en aumento con el paso de los partidos.
Con los 5 entrenadores anteriores anotó 7 tantos en 60 partidos de Liga, un promedio de 0,11 goles por partido, una cifra paupérrima para un delantero centro de un club cuya camiseta han defendido arietes de registros prodigiosos durante toda su historia. Desde que Caparrós llegó a San Mamés, Llorente ha multiplicado por 4 esas cifras: en 59 partidos disputados ha marcado 23 tantos, que sale a un promedio de casi 0,4 goles por partido. Además su aportación ya no se limita a mirar la portería contraria con más o menos acierto sino que su juego ha mejorado gracias al trabajo realizado con Urzaiz y Caparrós: aprovechar su enorme envergadura para ganarse la posición y permitir segundas jugadas y aperturas a las bandas y servirse su elevada técnica para resolver una jugada en un palmo de terreno.
SELECCIÓN NACIONAL
Habitual en las selecciones sub-20 y sub-21, Del Bosque quiso darle la oportunidad de debutar en el amistoso ante Chile el 14 de Noviembre de 2008. El navarro se mostró sorprendido y satisfecho por la convocatoria, asegurando que siempre había sido su ilusión ser seleccionado. Llorente jugó los últimos veinte minutos de ese partido (3-0 para España), entrando al campo en sustitución de Xavi Hernández. El 11 de febrero de 2009, Llorente tuvo uno de sus días mas felices como jugador de fútbol ya que consiguió marcar su primer tanto con la roja, en el amistoso disputado en el Sanchez Pizjuán ante Inglaterra. Seguro que será el primero de muchos...






